La granada es el símbolo de la belleza femenina en muchas culturas, gracias al aceite que esconde en sus semillas, valioso para el cuidado de las pieles maduras.
El aceite de semillas de granada es uno de los aceites más activos gracias a su singular riqueza en ácido púnico (un ácido graso insaturado poco común) y vitaminas de alto poder antioxidante.
Mejora la regeneración de la piel y está considerado un aceite excepcional para pieles secas, maduras y estresadas.
Una investigación indicó que el consumo de zumo de granada puede ayudar a reducir la presión arterial sistólica mediante la inhibición de una enzima (convertidora de la angiotensina en suero) que causa la contracción vascular.
El extracto del zumo del fruto de la granada aporta además fitoestrógenos, polifenoles y minerales (potasio, zinc), que le aportan efectos importantes en la reducción de los niveles de presión arterial, en la reducción del colesterol LDL y preventivo en la formación del ateroma.
Investigaciones de la Universidad Queen Margaret de Edimburgo han comprobado que la ingesta diaria de un vaso de este zumo de granada durante dos semanas produce un aumento del 30% de los niveles de testosterona.
Su consumo es beneficioso tanto para hombres como para mujeres, y reduce considerablemente el estrés.

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